Nantes es un lugar muy especial para los ciclistas. Tanto para cicloturistas, como para los que usan la bici a diario, para domingueros y para los que no pueden pasarse sin ella.
El Voyage permanent a bici en Nantes se declina en dos etapas: el centro urbano y la Isla de Nantes.
Nantes Centro ciudad > 20,50 km
Itinerario circular
“La línea verde del suelo es la mayor línea de salida jamás realizada”.
No exageremos. La salida de este itinerario circular desde el centro de Nantes no
tiene un punto de salida. O sí… La línea verde está dibujada en el suelo y por eso es
la mayor línea de salida jamás habida. Mide 24 km de largitud. Increíble. Al igual
que el circuito que te proponemos: Desde los pies de la colina de Sainte-Anne en el
barrio de Bas-Chantenay, al Castillo de los duques de Bretaña, pasando por el Jardin
des Plantes hasta la peana de la estatua Éloge du pas de côté de la plaza de Bouffay.
Esta salida no se deja nada del Voyage à Nantes. Tiene etapas culturales, pasa por
delante de los principales monumentos, se detiene ante las obras de arte y te lleva
ante los elementos más singulares de Nantes…
Aquí pedalearás siguiendo la línea
verde, pero podrás escapar de ella cuando quieras y recuperarla cuando lo desees.
Es divertido pedalear a tu aire, según lo que te apetezca y siempre a tu ritmo.

Île de Nantes > 10,43 km
Itinerario circular en ambos sentidos
“Perderse en una isla… con la bici.”
Perderse en una isla para dar un paseo agradable al ritmo que te apetezca. Lo único
seguro es que todos los puentes de la ciudad que cruzan el Loira conducen a la
Isla de Nantes. Por eso es tan sencillo ir serpenteando por las rutas, cruzar el río,
acercarte a la naturaleza, a la arquitectura, al legado industrial o a las obras de arte.
A pesar de que este trayecto está señalizado y adaptado a todos los niveles ciclistas
y dispone de los mecanismos de seguridad necesarios, te aconsejamos que te
escapes de él y te aventures hasta el corazón de la isla donde confluyen el ayer,
el hoy y el mañana; donde el pasado industrial, la vida de barrio y las obras
de arte del Voyage à Nantes aparecen al final de la pedaleada.
Esta Isla tan inaudita no tiene final escrito, excepto si lo quieres escribir tú a golpe
de pedal.
